Cómo es posible estudiar (bien) 100 páginas en un día sin tener que repetirlas hasta el infinito.

¿Te acuerdas como se hacía para lavar la ropa cuando aún no existían la lavadora?

A no ser que seas un apasionado de la historia o de las películas de autor, no te acordarás de que ¡hubo un tiempo en el que no existían las lavadoras! En este caso, cree en mis palabras.

Funcionaba más o menos así: las mujeres llevaban a sus espaldas, sacos llenos de ropa para lavar. Los llevaban desde casa hasta el río más cercano (que obviamente, ¡siempre estaba en una subida!) y luego, agachadas por la felicidad de sus espaldas, fregaban, fregaban, fregaban y fregaban. En fin, ya te haces una idea. Se cortaban las manos, la espalda y el buen humor repitiendo sin pausa la misma acción para hacer una cosa que hoy, CUALQUIERA puede hacer simplemente apretando un botón y esperar en el sofá mientras la fiable lavadora hace todo el trabajo.

Puedes apostar lo que quieras que en aquel lejano día de 1677 cuando el barón John Hoskins realizó el primer modelo de lavadora, todo el mundo grito de escándalo.

“¿Cómo?” habrían dicho, “¿esta chatarra puede limpiar la ropa? ¡Es imposible! ¡Este hombre está loco!”  Y se habrán reído de él por lo menos durante unos años. Hasta que algunos siglos después, generaciones enteras de personas tampoco se acuerdan de que existió un tiempo en el que la ropa se lavaba a mano a la orilla de un río.

¿Y tú? ¿Cuánto quieres cansarte aún? La lavadora lo hace por ti, con cero tiempo y sin esfuerzo tuyo, lo que de otra forma te forzaría a romperte la espalda durante horas.

Las técnicas de aprendizaje eficaz hacen en poco tiempo y cero cansancio todo aquello por lo que tu deberías pasarte horas repitiendo y estresándote. El punto aquí es: Tú, ¿cuánto quieres cansarte aún?

O mejor, por cuanto tiempo quieres aún permanecer entre todos los que gritan con escándalo delante de la llegada de la tecnología porque “siempre se ha hecho así, ¿qué idea es la de cambiar las cosas?”

El método de estudio “común” es el de leer y repetir: lees, cierras el libro y intentas repetir, te acuerdas de menos de la mitad de las cosas, vuelves a leer, te machacas para hacer los esquemas (porque has visto que el empollón del momento siempre los tenía, ¡tendrán que ser útiles para algo!), pones encima también algunos kilos de colores con rotuladores de cualquier tipo, entonces cierras los ojos, para intentar memorizar, te estresas porque con dificultad te acuerdas de lo que hablan, cierras el libro y… ¡haces una pausa!

Con estos sistemas, es IMPOSIBLE estudiar 100 páginas en un día. Por lo menos ni bien ni a largo plazo. Claro, si estás en época de exámenes y eliges esconder el móvil bajo la casa del Rottweiler de tu vecino, para así estar seguro de que no lo podrás mirar nunca, tampoco para intercambiar un mensajito con tus amigos hasta la hora de cenar, puede que lo consigas. ¿Pero esto es una vida? Entonces, te pregunto de nuevo: Tú, ¿cuánto quieres cansarte aún en tu vida para estudiar?

Y no hablo solo de quien estudia por ser estudiante, hablo también por quien ha de estudiar para el trabajo, quien necesita formarse y ponerse al día profesionalmente, porque nunca como a día de hoy es verdad que los exámenes parecen que nunca terminan.

Si esperabas que fuera al revés, siento haberte dado esta mala noticia pero cuanto antes te enteres de esto, mejor será: la jubilación nunca la vas a tirar. Tendrás que cambiar más veces el sitio de trabajo en el transcurso de tu vida y si no aprendes cómo distinguirte entre los demás acabarás extinguiéndote como los dinosaurios después de la primera glaciación. A quién entiende bien, le sirven pocas palabras.

Tanto cansancio, tanto tiempo…

No es difícil entender las tres grandes desventajas que aparecen por utilizar métodos que se basan en repetir:

Necesitan mucho tiempo. Repetir no es necesario para retener la información. Si tuvieses un examen en el que se tenga que estudiar un libro de 2000 páginas, repetir 8 veces las mismas cosas sería equivalente a estudiar un libro de 16.000 páginas. Hay una gran diferencia. Es también verdad, que muchos estudiantes llegan al examen con la sensación de no haber tenido el tiempo suficiente para mirar bien las cosas. Pues, si usan este método… ¡es verdad! (Pequeña nota sobre el repetir en voz alta: es útil solo si ha sido hecho solo una vez al final del estudio para preparar la exposición. No es necesario repetir para memorizar. Si se ha hecho este paso, hace tirar muchísimo tiempo dado que pensamos a una rapidez mucho más alta de la que hablamos. ¿Repetir 16.000 páginas en voz alta? ¡No es factible!

Se convierte en aburrido muy rápidamente. No hace falta explicar por qué volver a ver las mismas cosas 8 veces sea aburrido: si volvieras a ver 8 veces seguidas tu peli favorita, ¡te cansarías! Cambiarias el canal. Tu cabeza hace lo mismo. Te despista, pierdes su productividad y sigue de esta forma.

Estos métodos son ineficaces a largo plazo. Casi no hay nada en estos métodos que estimule las características naturales que nuestra mente utiliza para recordar las cosas. Estos métodos son racionales. Y por esto, aprovechan solo el hemisferio racional de nuestro cerebro, (el izquierdo) y no estimulan la memoria visual, emotiva y kinestésica… Nada de esto. El resultado es que las informaciones se olvidan con el tiempo. ¿Recuerdas todas las provincias de cada región? ¿Hablas perfectamente inglés? ¿Cómo que no? Pero si son cosas que has estudiado durante años….

¿O bien menos cansancio y menos tiempo?

Hablamos obviamente de técnicas de aprendizaje avanzado y lectura rápida. El concepto básico de estas estrategias es sencillo: Entender cómo funciona el proceso de aprendizaje de la mente humana y aprovecharlo al 100%. Esto para ti significa que:

  • Puedes aumentar tu velocidad de lectura, multiplicando por 3, 4 o aún más veces tu rapidez. Esto significa que si para leer 100 páginas necesitas 10 horas, después de un curso de lectura rápida tardarías 3 ó 4 horas. ¿Interesante verdad?
  • Puedes optimizar el modo en el que organizas la información. Por ejemplo, un mapa mental te permite resumir 100 páginas de un libro en 2 ó 3 hojas A4.
  • Es posible ELIMINAR LA REPETICIÓN. Eso significa que, medianamente, quitarás 6 de los 8 pasos citados anteriormente. Y entonces es como si te quitaras 12.000 de las 16.000 páginas que tienes que estudiar…. ¿comprendes?
  • Puedes memorizar a largo plazo cada detalle con técnicas ad hoc. Podrás memorizar con facilidad: fórmulas matemáticas, fechas históricas, nombres técnicos, palabras abstractas, vocabulario extranjero, listados, fórmulas químicas, reacciones, gráficos y mucho más. Al final, podrías optimizar todas las fases del aprendizaje: lectura, comprensión, organización y recuerdo.

Estudiar 100 páginas en un día, a la luz de todo esto, entiendes bien que es factible, sin demasiado cansancio, tendrás que leerlas y entenderlas (con la lectura rápida, tardarías máximo 4 horas), crear algunos mapas mentales, (dos mapas, los haces en 2h) y después memorizar los mapas mentales (con las estrategias correctas, dos mapas los podrías memorizar en una hora).

En total son 7 horas para estudiar 100 páginas de un libro. ¿Interesante verdad?

 

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