Tu no eres vago

Tu no eres vago!

Hace unos días, al final de una presentación, estaba hablando con un chico interesado en el curso y con su padre.

El padre de este chico me dice «esperamos que este curso le ayude, ya sabes, él es muy perezoso”.

¡No sé a cuántos padres he escuchado hablar de esta manera de sus hijos! Y muy a menudo también los mismos chicos se definen de la misma manera.

No tienen muchas ganas de estudiar, a pesar de que luego algunos estudian igualmente y algunos no.

Los chicos que estudian lo hacen por sentido del deber o porque son presionados para tener resultados y, a veces ni siquiera los obtienen de todos modos, o porque se ven obligados a dedicar mucho tiempo, viviendo con ansiedad y estrés.

Los que no estudian, llegan a un momento, la mañana antes del examen por ejemplo, en el que tienen miedo de lo que sucederá, del juicio de los padres, de hacer el tonto delante de los demás.

Se preguntan por qué son tan estúpidos como para no estudiar cuando deberían haber estudiado. Se sienten vagos, perezosos, culpables y estúpidos de llegar a ese punto. Parecen unos pasotas a los ojos de los demás, pero en realidad están experimentando un estrés enorme, miedo e impotencia.

Esto es difícil de hacer entender a los demás.

Pero hoy quiero contarte lo que le dije al padre y desvelarte un secreto.

Lo miré y le dije: «Lo siento, pero tu hijo no es perezoso» y antes de que pudiera responder, añadí, “te explico lo que quiero decir»:

¡NADIE ES PEREZOSO!

¡No es una característica escrita en el ADN de nadie! Lo siento.

El «perezoso” en cuestión, con tan poco deseo de hacer frente a un libro, es el mismo que juega durante horas frente a la PlayStation, el mismo que el sábado juega tres partidos consecutivos de fútbol con sus amigos sin dejar la pelota, el mismo que el día del viaje de fin de curso está despierto una hora antes de lo necesario.

¡No es perezoso en absoluto!

La verdad es que no quiere estudiar. Punto.

Pero ¿por qué estudiar no y jugar al fútbol sí?

 

Aquí está el secreto:

Tenemos ganas de hacer las cosas que nos salen bien y fácilmente.

Pongamos un ejemplo para que quede claro.

Imagina ser un aficionado del tenis. No has jugado en tu vida, pero te gusta muchísimo verlo en la televisión, eres un súper experto, conoces a los jugadores y sus historias. Un día, sentado en el sofá durante un partido, decides que tú también quieres jugar. Por lo tanto tienes que comprar la raqueta, la ropa, las pelotas y llamar a un profesor que te enseñe.

Fijas cada mañana una cita con él para jugar una hora antes de ir a la escuela, universidad o trabajo y estás súper dispuesto a ello.

El primer día te presentas en el campo y después de calentar un tiempo y de una breve explicación de cómo agarrar la raqueta, empiezas. El profesor saca lentamente la pelota y tienes que devolvérsela a él.

Ahora, sé que es difícil de creer, pero piensa que eres un anti-fenómeno, uno que ni siquiera rezando es capaz de golpear la pelota.

Eres poco coordinado por naturaleza (tal vez no es el caso, pero imagínalo así) y no le das a ninguna bola ni de casualidad.

El día siguiente igual, también el siguiente y así sucesivamente. Siempre.

Después de un mes no has obtenido mejora alguna.

Has pasado treinta mañanas, despertándote una hora antes de lo habitual con el fin de jugar y no golpear ni una sola pelota. Piensa en ello… ¿La trigésima mañana te levantarías todavía motivado para ir a jugar?

No lo creo.

Es probable que no tengas ganas, estés cansado, piensas que si te saltas una mañana y vuelves al día siguiente no se morirá nadie…

Porque a pesar de que te gusta la idea de saber cómo jugar, ¡nadie tiene ganas de hacer lo que no es capaz o lo que no quiere!

Con el estudio es exactamente lo mismo: nadie te ha enseñado a estudiar realmente, pocos son capaces de golpear la pelota con facilidad debido a que el método que utilizan no funciona fácilmente.

Piensa en ello. ¿Qué te dicen en la escuela?

Te dicen: Lee y repite (en voz alta o mentalmente) o lee y vuelve a escribir o lee varias veces, en pocas palabras, el concepto es: vuelve a leerlo un millón de veces hasta que te entre en la cabeza (!!!!!)

 ¿Hay algo más aburrido?

Incluso una película que te gusta (no digo tu película favorita, hablo de una película buena) si la vemos continuamente una vez tras otra… ¡se vuelve INSOPORTABLE!

Trata de pensar en ello. Una noche vas con tu novia o novio a ver una película al cine, la ves, te parece bastante buena, pero cuando tienes que salir, te retienen dentro del cine y vuelven a proyectar la misma película otras 30 veces, obligándote a verla.

¿En cuánto tiempo te aburrirías de verla?

He conocido a miles de personas «perezosas” o sin “ningún deseo de estudiar», y todas ellas han descubierto con el curso que el problema no eran ellos. ¡Era el método!

Estudiantes a los que no les gustaban ciertas materias o ciertos temas, profesionales sin ningún deseo de aprender un idioma extranjero o un texto de actualización para el trabajo, personas frustradas que empiezan a pensar que son estúpidas, perezosas o viejas, en realidad podrían revolucionar su situación en un lapso de unos pocos días, si entendiesen que el problema no está en su cabeza.

Aquellos a los que se les da la oportunidad de participar en el curso, aquellos que han superado sus temores, se han encontrado en un entorno hecho especialmente para aprender a golpear la pelota con facilidad, sin esfuerzo y divirtiéndose.

Han aprendido a memorizar sin repetir, para hacer esquemas fáciles de recordar y que favorezcan la lógica, a leer más rápidamente y sin distraerse constantemente. En resumen, han entendido que el aprendizaje podía ser fácil.

Y de repente, cuando han empezado a obtener resultados más rápidamente y fácilmente, ¡han tenido GANAS y han DEJADO DE SENTIRSE VAGOS!

Acepta un consejo: en cualquier actividad que desees o quieras hacer, encuentra un mentor, encuentra quien te pueda enseñar cómo realizar esta tarea fácilmente y bien. Sólo esto puede permitirte tener realmente ganas de llevarla a cabo.

Puedes vivir toda la vida haciendo lo que deberías.

Puedes vivir toda la vida haciendo lo que estás haciendo por deber o gastando todo tu tiempo con ansiedad y estrés.

Puedes.

Pero no es así como deberías vivir.

Miles de personas ya han hecho una elección diferente en el aprendizaje.

 

Ya basta de sentirse:

  • Avergonzado porque no estás preparado o no estás seguro de lo que sabes.
  • Lento o estúpido a los ojos de los demás.
  • Incompetente o débil
  • Rechazado, criticado y juzgado

Es el momento de obtener los resultados que deseas y mereces ahora.

Reserva tu plaza por la presentación del Curso Genius ya!

Deja una respuesta