Saluda al Futuro

Si estás estudiando, sobretodo si lo haces en la universidad, estoy seguro de que más de una vez te has preguntado para qué te sirve ir a una clase donde el profesor se pasa toda la hora leyendo las diapositivas desde la comodidad de su silla.

Así como seguramente no es la primera vez que te quejas del sistema de evaluación, que reduce todo el trabajo de un cuatrimestre a la nota de un único examen final, o del hecho de que la forma de aprender sea leyendo de forma pasiva y aburrida todo el temario.

Parece que para todo el mundo sea evidente que algo tiene que cambiar en este ámbito, para todos excepto para el mismo sistema educativo.

La educación del siglo XXI debería centrarse cada vez menos en memorizar y cada vez más en adquirir competencias.

En teoría, para los alumnos del siglo XXI ya no es necesario recordar una enorme cantidad de datos, fechas, nombres y acontecimientos porque toda la información que necesitan está al alcance de un par de clics. Lo que sí es necesario es aprender a desarrollar la capacidad de razonamiento, asociación de ideas y pensamiento crítico.

Desde hace más o menos una década han aparecido diferentes iniciativas que tienen como objetivo convertir la educación en un proceso activo cuyo objetivo es sacudir del sistema educativo la pasividad del proceso de aprendizaje.

Es posible que se esté acercando el fin de sentarse a escuchar y tomar apuntes durante horas.

¿Cómo podemos dar un paso hacia el futuro?

Nos gusta pensar que el futuro estará poblado de mentes brillantes, pero no podemos esperar que sean las aulas el espacio para su desarrollo porque sería como jugarse todo a una sola carta.

No es lo mismo estudiar un libro repitiendo hasta la última coma para ir a hacer un examen tipo test, que tener la posibilidad de aprender los mismos contenidos gracias al planteamiento de problemas reales que motiven a encontrar soluciones factibles que puedan llevarse a la práctica y comprobar su eficacia en el mundo real.

Trabajar sobre problemas reales potencia la creatividad al igual que otras habilidades de gran valor como:

  1. La gestión del tiempo
  2. La creación de ideas
  3. El trabajo en equipo
  4. La planificación

Entre las alternativas propuestas encontramos las siguientes:  

1. El MakerSpace. Se trata de un lugar provisto de instalaciones y herramientas que están a disposición de los alumnos para que puedan dar rienda suelta a su creatividad e imaginación mediante el desarrollo de hipótesis, prototipos, experimentos, arte, imprimiendo modelos 3D, programando. El objetivo de ésta iniciativa es que los alumnos aprendan a crear ideas y desarrollarlas hasta conseguir el objetivo o producto final.

2. El Aprendizaje Basado en Proyectos. Todos los proyectos comienzan con una pregunta que enciende una mecha y a partir de ahí comienza todo el proceso de aprendizaje. Las preguntas son cruciales tanto en el estudio como en el mundo laboral porque suponen una incógnita que pone nuestro cerebro en marcha en busca de nuevas soluciones.

Por si no lo sabías, cada vez que formulas una pregunta tu cerebro intentará por todos los medios encontrar una respuesta, así que te recomiendo que te hagas preguntas productivas. Gracias a este método muchas empresas han encontrado ideas increíbles que han solucionado un problema real, como ejemplo puedes pensar en los sujeta vasos del café que evitan que te quemes.

Sus principales fortalezas son promover el desarrollo de habilidades como el pensamiento y análisis crítico, la autonomía, las habilidades de coordinación, el trabajo colaborativo y en equipo, la búsqueda de información, la investigación, la planificación y la organización.

3. El Design Thinking. Es una metodología proveniente del mundo de negocios que se basa en la resolución de problemas tanto reales como ficticios. Es como una analogía con el mundo del diseño industrial. Gracias a esto se adquieren unos conocimientos determinados pero sobretodo se llega a comprender cómo funciona el mundo que nos rodea.

Estoy seguro de que en un ambiente donde se aprende de esta forma no te daría tanta pereza ir a clase por la mañana.

Además este tipo de aprendizaje está fundado sobre 4 principios:

1. Tú eres el protagonista

En el aprendizaje eres tú el protagonista, lo cual significa que tienes que ser proactivo porque nadie más que tú es el encargado de construir su castillo de conocimientos. Cuando sabes cómo hacerlo de forma eficaz y rápida, el proceso de ser autodidacta es mucho más gratificante.

2. Potencia la creatividad y el pensamiento crítico

Todos conocemos la frase en inglés “Think out of the box“. Este pensamiento fuera de la zona de confort y los límites es uno de los pilares principales de estas nuevas disciplinas, tanto en el aula como fuera de ella. Esta metodología destruye las barreras de la imaginación y deja que los alumnos experimenten con soluciones novedosas y creativas.

3. No existe una única solución correcta

Al contrario que en la enseñanza tradicional, no hay solo una respuesta correcta a cada pregunta. De hecho, esta es una de las ventajas de trabajar en equipo, aprendes a dar respuestas, pero también a escuchar las respuestas de otros compañeros. Dentro de cada equipo hay un proceso de selección de las ideas viables hasta encontrar la más adecuada para un prototipo. Si el prototipo funciona y da solución al problema, entonces se aprueba.

4. No solo se adquieren conocimientos, también se aprenden competencias

No solamente se usa el cerebro en ámbitos teóricos, también hay que ponerse manos a la obra para crear los prototipos. De esta manera puedes aprender a usar herramientas, a compartirlas, a organizarse como grupo, a planificar tareas con antelación o a gestionar la frustración cuando las cosas no salen según lo planeado.

Es posible que te estés preguntando por qué no habías oído hablar de esto antes, o por qué en tu universidad todavía seguís estudiando con diapositivas y libros interminables.  

Como ves, el futuro del aprendizaje no es en nada parecido a cómo estás acostumbrado a estudiar habitualmente, sino que se trata de ir más allá de las líneas de un texto, de activar tu parte creativa, salir de tu zona de confort, asumir retos y alentar la curiosidad por conocer constantemente algo nuevo.

Sería maravilloso si todas las universidades e institutos funcionaran de esta manera, teniendo esta visión del aprendizaje, pero lo cierto es que todas estas características y los principios que acabas de leer los puedes empezar a desarrollar por ti mismo, sin necesidad de esperar que el mundo a tu alrededor cambie.

Puedes desarrollar la creatividad incluso cuando estás inmerso en el libro de historia, puedes ser más proactivo y sentir ganas reales de estudiar, desarrollar competencias innovadoras que quizás todavía no has descubierto tener…

El cómo es sencillo: necesitas un método de aprendizaje que se adapte a ti, que te permita estudiar a tu manera, en base a tus características y necesidades.

Imagina si ya hubieras desarrollado la capacidad de análisis crítico, la proactividad, la gestión del tiempo, cómo trabajar en equipo, buscar información rápida y eficazmente, saber cómo investigar y planificar para llevar a cabo un proyecto o un examen.

Estoy seguro que algo hubiera cambiado, no solo en tus notas, sino también en tu relación con el estudio pero sobre todo en la relación contigo mismo porque no hay nada como sentirse satisfecho de lo que estás haciendo, aún más cuando estás aprendiendo.

Es tu turno para sumarte al futuro.

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