Quedarse en blanco en los exámenes, uno de los miedos más grandes de cualquier estudiante. 

La mayoría de estudiantes ha experimentado el momento de quedarse en blanco en los exámenes. Has estudiado, sabes que estás preparado pero en el momento de ponerte a prueba es como si tu mente estuviera vacía. 

En este post hablaremos de por qué nos pasa y cómo evitarlos. 

Quedarse en blanco en los exámenes no es ninguna invención. Muchos piensan que el fenómeno de quedarse en blanco es solo una excusa del estudiante, sin embargo, son más que eso y puede ocurrirle a cualquier persona, sea un estudiante o no. 

Qué pasa cuando la mente se queda en blanco

La mente en blanco suele asociarse al exceso de estrés y aunque es verdad que los nervios no ayudan en un examen, la necesidad de salir victorioso del examen hace que cuando tu cerebro lee una pregunta, y has estudiado lo suficiente, se esfuerce en encontrar la respuesta. 

Aunque también existe una explicación científica para este fenómeno.

La psicóloga sanitaria Laura Reguera, especializada en Inteligencia Emocional, afirma que este tipo de ansiedad surge comúnmente “cuando la persona percibe que la valoración de su capacidad será negativa y el miedo al fracaso provoca que no pueda ver más allá de las posibles consecuencias negativas, por lo que se bloquea”.

Es normal que muchos estudiantes experimenten algún tipo de ansiedad durante el periodo de exámenes. Un estudio de 2016 realizado en la Universidad de Almería demostraba que el 35% de los alumnos universitarios padecen ansiedad durante las pruebas académicas. Sin embargo, no todos ellos sufren ansiedad de evaluación propiamente dicha.

Cuando empezamos a sentir estrés, como por ejemplo antes de un examen, nuestro sistema nervioso entra en un estado de alerta que asocia a las situaciones de peligro. Eso significa que nuestro cuerpo se convierte en una alarma que reacciona ante signos de peligro que en otros contextos habrían sido ignorados por ser poco importantes, es decir, la activación del cerebro se orienta hacia la recepción de estímulos externos.

Esto permite empezar a moverse rápidamente para evitar daños, pero para ello se paga el precio de no dedicar demasiados recursos a razonar o a pensar de manera mínimamente creativa, que es lo necesario para articular frases medianamente elaboradas.

En estas situaciones los glucocorticoides interfieren de lleno en el funcionamiento del hipocampo, una parte del cerebro conocida por ser el directorio de los recuerdos que pueden ser expresados verbalmente (la memoria declarativa). Mientras los niveles de esta hormona sean altos, el hipocampo tendrá más dificultades de las normales a la hora de acceder a los recuerdos y las asociaciones entre conceptos aprendidas mediante la experiencia.

Además, los efectos de los glucocorticoides no desaparecen justo en el momento en el que desaparece el estrés agudo.

Aunque consiguieras por arte de magia aprenderte CADA palabra del libro de memoria es posible que te quedes en blanco durante el examen.

Mente en blanco en los exámenes: evocación y reconocimiento

Se habla de evocación cuando tienes que coger una información de tu memoria, como en un examen de desarrollo, y de reconocimiento cuando, teniendo un pista tienes que encontrar la respuesta, por ejemplo en los exámenes tipo test. 

La mayor parte de los exámenes son de evocación y al no tener pistas, al no tener el hilo con el cual empezar a tirar del ovillo, es más fácil quedarse en blanco, porque tu cerebro no sabe de dónde empezar. 

La memoria depende del contexto

Esto se debe a que tu estado mental cambia según el lugar en el que estás, no es lo mismo estudiar delante del profesor que te mira que hacerlo en el sofá de tu casa cómodamente. 

Además la mente asocia fácilmente los conceptos a ese estado mental y al lugar donde te encuentras, por eso cuando repasas en casa es más fácil recordar las cosas.

O sea, si pudieras hacer los exámenes en el mismo lugar donde los has estudiado recordarías muchas más informaciones. 

Si consiguieras reproducir el mismo estado mental que has tenido mientras estudiabas, ya sea de calma o de entusiasmo, en el momento del examen sería más fácil evocar los conocimientos que has adquirido. 

Este es el verdadero secreto para evitar quedarte en blanco: mantener el mismo estado emocional y mental en el examen que tenías mientras estudiabas en casa. 

Este es el primer paso, pero para sacar la nota que quieres necesitas organizar bien la información y el tiempo.

La técnica del jugador de ajedrez 

La manera para superar los momentos de mente en blanco a causa del estrés es tener la información bien consolidada en el cerebro.

Lo que tienes que hacer es dejar de almacenar información al azar y organizarla de forma coherente. 

Es lo que hacen los campeones de ajedrez, que son capaces de recordar la disposición del 95% de las fichas con solo haberlas visto durante 5 segundos. 

Lo que tienes que hacer tú es crear un mapa de tu laberinto para saber dónde están las informaciones que necesitas. Y no me estoy refiriendo a un esquema o a un resumen. 

El primer instrumento que te garantiza tener toda la información organizada perfectamente es el mapa mental. 

Un mapa mental es una forma de representación gráfica del pensamiento creada por Tony Buzan, cuyo objetivo es potenciar la memoria visual y memorizar conceptos. 

Ya hemos hablado en otros posts de cómo usar los mapas mentales para estudiar y tomar apuntes, si aún no los has leído haz click AQUI. 

Cuando estudies organiza todo lo que tienes que saber y crea asociaciones entre la información de forma que tenga un sentido y siga un hilo conductor. 

Cómo evitar quedarse en blanco en un examen

Una de las peores experiencias que puede sufrir un estudiante es la de quedarse en blanco en un examen, pero hay trucos que nos ayudarán a superarlo.

Entonces para no quedarte en blanco necesitas de una estrategia de estudio que funcione. 

  1. Organízate el tiempo: no puedes pretender estudiarlo todo al último minuto, distrubuye de forma eficaz el estudio haciéndote un calendario mensual y define los objetivos que quieres alcanzar en ese mes. También organízate el tiempo diariamente, para saber cuándo y cuánto estudiarás cada día. 
  2. Repasa periódicamente la información, sobretodo porque sino cuando llegarás al final del libro te habrás olvidado de lo que has estudiado al comienzo. 
  3. El mes o las semanas antes de los exámenes no te encierres en tu habitación a hacer una maratón de estudio. Sigue haciendo una vida normal, haz deporte y sal con los amigos porque contribuye a mantener un buen estado mental, y ya hemos visto antes lo importante que es para que no te quedes en blanco en mitad del examen. 

Si te gustaría dar un paso más allá y poder hacer todo esto en la mitad de tiempo, estudiando sin tener que releer ni repetir, estando seguro que la información no se escapará de tu memoria y consiguiendo las notas que quieres, habla con uno de nuestros expertos para descubrir el método que ya ha hecho obtener resultados a más de 1.000 estudiantes cada año.