Exámenes y tiempo libre. Si te parece imposible es porque todavía no has leído el artículo.

Durante tu trayectoria académica te habrás encontrado con ese momento en el que tienes que estudiar pero no tienes ninguna gana de hacerlo, tanto que en cuanto te pones a leer la primera página aparece el primer bostezo.

Para mantenerte despierto coges un segundo el móvil y te pones a mirar los mensajes hasta que media hora después, cuando ya te sientes despierto, vuelves a coger el libro y una página más tarde el segundo bostezo ha llegado.

Es fácil que a este punto te asalte uno de los peores amigos del estudiante universitario: la distracción.

Te suena el móvil una vez más, luego piensas que el café podría ayudarte contra la somnolencia, y cuando te has vuelto a sentar frente al libro te entra hambre: es la hora de la cena. Y así puedes pasarte tarde tras tarde, con miles de distracciones.

El problema es que cada vez que te levantas de la silla te distraes, y con cada distracción estudias peor.

De hecho, como explica Vitaliy Yakubovich en su estudio “Técnicas efectivas de memorización para aprender on line”, estudiar distraído hace que recuerdes menos del 90% de la información respecto a cuando lo haces estando concentrado.

Si de por sí no tienes ganas de estudiar, pero el examen se va acercando y te vas quedando sin tiempo, distraerte y dejar ganar a la pereza no parece la mejor idea. Sabes que tienes que estudiar, que esta vez no tienes escapatoria. Ha llegado el momento de abrir el libro y comenzar la maratón del estudio.

Lo cierto es que si te pasas la tarde mirando Instagram hay una razón y en este artículo no solo descubrirás cuáles son esas razones sino que además entenderás qué tienes que hacer para no caer en este pozo sin fondo.

Evitar las distracciones cuando estudias es posible cuando sabes cómo elevar tu nivel de atención, y solo hay una forma: aumentando tus ganas de estudiar.

Tu atención es proporcional al interés que sientes por la información que estás estudiando. Seguramente has notado que cuando tienes que estudiar algo que te gusta, el bloqueo que sientes a la hora de abrir el libro tiende a desaparecer.

El problema es que, aunque sabes que aprobar ese examen y estudiar ese libro te permitirá conseguir el título con el que ejercer tu profesión, en ese momento te da exactamente igual el título porque es un momento que todavía ves demasiado lejos.

Muchas veces cuando empiezas la carrera lo haces pensando “a partir de ahora estudiaré solo aquello que me gusta”. Y es posible que hayas llegado a las primeras clases con los ojos llenos de expectativas, aunque después de unas pocas semanas todas esas expectativas dieran lugar a la desilusión. Pero no puedes desanimarte, porque todas las carreras tienen este problema, asi que por mucho que cambies una por otra siempre encontrarás asignaturas que te gustan menos, que son más difíciles de lo que esperabas o que son insoportablemente aburridas.

Lo sorprendente es que en la investigación “Effects of Achievement Motivation on Behavior” (Los efectos de desarrollar una actitud motivante) del Doctor Scott T. Rabideau se ha visto que tu mente busca la manera de ponerte obstáculos cuando te encuentras frente a un reto particularmente difícil. O sea que cuando estás en esa clase que te cuesta más, tu cerebro en lugar de prestar más atención tiende a escapar mediante la distracción, entonces te pones a pensar en miles de cosas, hablas con el compañero o miras el móvil a escondidas.

Luego llegas a casa o a la biblioteca y cuando empiezas a estudiar lo haces pensando que “estudiar es inútil”, que «mueres de aburrimiento” o que es “demasiado difícil y largo”, estos pensamientos determinan la calidad de tu estudio porque tu cerebro empieza a jugarte malas pasadas creando autosabotages.

Es por eso que las distracciones son infinitas. Este es el momento en el cual la mayoría de estudiantes entran en crisis, cuando a pesar de pasar horas con el libro delante, leyendo hasta el infinito la misma página se siguen preguntando por qué no la entienden.

Incluso llegan a dudar de toda la carrera, si la acabarán algún día, si conseguirán llegar…

No es casualidad que cada vez hayan más estudiantes que dejan la universidad cuando les quedan 2 o 3 exámenes para terminar, los más difíciles claramente.

¿Te gustaría salir con tus amigos, ver Netflix y pasar las tardes a tu rollo también durante la época de exámenes?

Simplemente tienes que saber estudiar en menos tiempo y de forma más eficaz. Solo de esta manera evitarás los autosabotages de tu mente, porque cuando te enfrentes al los libros serás consciente de que ese reto tú puedes lograrlo.

Para poder estudiar en menos tiempo tienes que comprender cuál es el método de estudio más adecuado para ti, en base a cómo funciona tu mente.

Se ha demostrado que si usas un método de estudio que se adapta perfectamente a tus necesidades y características puedes reducir el tiempo de estudio hasta un 80%.

Esto significa que podrías estudiar en 2 horas lo mismo que antes estudiabas en 10. Entre tus compañeros de clase empezarían a preguntarse “¿Cómo hace para sacar siempre 10 si se pasa todo el día saliendo?”

Es posible que pienses que reducir tanto el tiempo de estudio repercutiría sobre la calidad del recuerdo, pero eficacia y eficiencia son dos aspectos complementarios del estudio.  

Es verdad que se trata de un resultado ambicioso, pero cuando tienes un método de estudio eficaz es un resultado que puedes construir. En nuestra página de Facebook (https://www.facebook.com/groups/161740261184359/) encontrarás miles de testimonios certificados de alumnos que ya han obtenido grandes resultados.

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