Cómo preparar un examen

Preparar un examen debería ser un objetivos más bien simple de realizar ya que tiene todas las características del objetivo perfecto:

  • Tienes una caducidad bien definida: la fecha de la convocatoria
  • Sabes exactamente si has conseguido o no tu objetivo: aprobado o suspendido
  • Tienes diferentes grados de éxito: desde al 5 hasta el 10
  • Sabes exactamente qué tienes que hacer: estudiar

Sin embargo… preparar un examen es desde siempre uno de los dramas existenciales para miles de estudiantes y si estás leyendo todavía, tengo el vago presentimiento de ¡qué este problema te concierna!

En los artículos que encuentras en el blog hay muchos consejos sobre el método de estudio, pero dado que podría faltar algo en la organización y en las ganas… publico un artículo con 4 pasos fundamentales para preparar tu próximo examen.

  1. Define un plan de estudio detallado

Como he dicho, preparar un examen es un objetivo por antonomasia, y como para cualquier objetivo, si quieres conseguirlo necesitas un… plan. Pero antes de definir tu maravilloso plan de estudio, tienes que hacerte algunas preguntillas:

  • ¿Cuántos días faltan para la próxima convocatoria?
  • ¿Ya tienes todo el material necesario para la preparación del examen?
  • ¿Cuántas páginas tienes que estudiar?
  • ¿Se trata de un examen escrito o oral?
  • ¿Tienes que preparar ejercicios para una posible prueba práctica?

Una vez contestadas estas simples preguntas, tendrás a tu disposición toda la información necesaria para definir tu plan de estudio; veamos un ejemplo:

  • La primera convocatoria es dentro de 20 días.
  • Después de haber hablado con los estudiantes más veteranos has descubierto que las preguntas del examen abordan un texto de 500 páginas que fíjate que casualidad lo escribió el profesor.
  • El examen es oral y no habrá escrito con ejercicios prácticos.

En este momento ponte manos a la obra

  • Lectura rápida (si aún no lo has hecho, descárgate el videocurso gratuito de lectura rápida aquí)
  • Palabras clave y detalles técnicos
  • Mapas mentales
  • Memorización de los mapas
  • Trabajo sobre tu capacidad de exposición
  1. Controla los progresos

Un plan de estudio no sirve para nada si no mantienes un seguimiento de tus progresos. Saber en qué punto del camino estás te ayudará además a mantener elevado el nivel de motivación.

  • Pon una “X” en el calendario por cada día en el que has logrado conseguir el número de paginas que te habías prefijado estudiar.
  • Haz dos pilas de folios sobre tu escritorio: en una pon el material completado y en la otra lo que aún tienes que estudiar.

En fin, señala tus progresos como narices prefieras, ¡pero hazlo!

Te doy otro consejo gratis… Estudia solo 7 minutos..

¿En qué sentido? El efecto Zeigarnik sostiene que las ganas de hacer algo aumenta exponencialmente una vez que hayas empezado a hacerla.

Como se suele decir: el hambre viene comiendo

La próxima vez que te encuentres con cero ganas de estudiar, prométete empezar a estudiar para solo 7 minutos y luego decides si continuar o no. ¿Por qué no pruebas? Al final y al cabo son solo 7 minutos.

  1. Prémiate en cada etapa

Como has visto, ver nuestros progresos en la preparación de un examen nos ayuda a seguir motivados y nos da un feedback inmediato sobre el estado de avance de nuestro plan de estudio. Pero para empezar un circulo virtuoso en el que a cada progreso estemos cada vez más incentivados a conseguir nuestra meta, falta todavía un elemento…

Define tu plan de estudio y los objetivos diarios/semanales correspondientes, y acostúmbrate a premiarte por cada resultado conseguido. Establece antes también como vas a premiarte por cada milestone (objetivo intermedio) logrado.

  1. Comparte tu objetivo

A veces hacemos nuestros planes, señalamos nuestros progresos, nos premiamos como si fuéramos campeones de fórmula 1, y sin embargo… ¡acabamos fracasando!

¡¿Qué ha pasado?! En estos casos ha faltado casi seguramente un elemento: nuestra determinación absoluta.

Cuando estamos dispuestos a “quemar los barcos”, a no tolerar otra opción que no sea el éxito, a dar el 110% de nosotros mismos, difícilmente fallamos en nuestros objetivos. ¿Cómo?

Una de las técnicas más eficaces es la de hacer publico nuestro objetivo. La vergüenza de no haber conseguido un objetivo compartido con los otros puede ser un potente motivador.

En tu próxima sesión de exámenes transforma tus objetivos en promesas y posiblemente promesas publicas: contigo mismo, con tu familia, con tus amigos.

¿Entonces?

¿Qué dices de empezar a estudiar? Aunque sean solo 7 minutos…

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