¡VACACIONES DE SEMANA SANTA! Familia, amigos, buen tiempo… y cómo no, torres enteras de apuntes y libros para estudiar.

Son fechas donde todos los estudiantes tienen un deseo común: disfrutar de las vacaciones sin pensar en nada más, aunque de sólito aparecen preguntas como:

“¿Por qué tengo que estudiar en vacaciones?”

“¿Por qué he vuelto a dejarlo todo para el último momento?”

“Espero que al menos me sirva para aprobar los exámenes”

Una vez sembradas estas preguntas te puedes despedir de seguir disfrutando de las vacaciones, porque es en ese momento cuando vuelven a aparecer la agitación, el estrés y el arrepentimiento.

Según un sondeo publicado el año pasado por CNBC, diciembre ha resultado ser el mes más estresante del año para los estudiantes.

No obstante las luces, el turrón y la posibilidad de dormir hasta el mediodía surge siempre un pensamiento que impide que los estudiantes disfruten de su tiempo libre sin sentirse culpables:

“Chicos, no puedo salir, tengo que estudiar”

Disfrutar de las vacaciones sabiendo que los exámenes están a la vuelta de la esquina es como limpiar la habitación escondiendo el polvo debajo de la alfombra.

“pero las vacaciones no están hechas para poder finalmente descansar? Si tengo que pasar todo el tiempo estudiando de qué vacaciones estamos hablando?”

Si buscas por internet trucos milagrosos para sobrevivir al estudio de Semana Santa descubrirás que la mayor parte de los blogs para los estudiantes te aconsejan hincar los codos.

“Descansar hace bien y te recarga”

Si claro, pero después quién va al examen?

Si este año decides que nada se interpondrá entre tú y las vacaciones tendrás que echar cuentas consciente de las posibilidades que tienes de pasar el examen. Lo curioso es que aún cuando te propones disfrutar de las vacaciones y sales con tus amigos, el pensamiento del estudio no desaparece porque sabes que deberías estar en casa y repetir el ciclo de Krebs para el examen de biología.

Yo soy de los que piensa que las vacaciones deberían ser verdaderas vacaciones, días en los que dejas ir la mente para después volver a empezar.

Pero dejar ir la mente no es algo fácil de conseguir si constantemente tienes el pensamiento obsesivo compulsivo de tener que estar estudiando, porque lo único que consigues es estresarte aún más y no disfrutar de aquello que sería un merecido reposo. Esta es la forma más improductiva de estudiar.

Según el doctor Jay Winner, director del programa de la gestión del estrés de la Universidad de Santa Bárbara, el estrés no solo es una fuente de enfermedades, que van desde el simple resfriado hasta el Alzheimer, sino que incluso reduce tu capacidad para recordar aquello que estudias.

En definitiva, o estudias sin poder disfrutar de las vacaciones, o vives las vacaciones siempre con la ansiedad a la espalda porque no estás estudiando.

¿Hay alguna salida de este círculo vicioso?

El motivo por el cual llegas al examen siempre con el agua al cuello es porque no te sabes organizar y efectivamente saber de antemano cuántas páginas tienes que estudiar y saber cuantos días puedes dedicar al estudio, es tu clave para vivir finalmente las vacaciones.

¿Cómo puedes mejorar tu organización?

1. Primero cuenta cuántas son las páginas que tienes que estudiar. Incluyendo en la cuenta los apuntes que has cogido en clase.

2. Calcula la media de cantidad de páginas que consigues estudiar cada hora.

3. Divide el número de páginas totales por el número de páginas a la hora y tendrás una idea bastante precisa del tiempo que te sirve.

4. A este punto, divide el número de horas totales entre los días que tienes a tu disposición. Personalmente recomiendo hacer una semana intensiva de 5-6 horas para después poder disfrutar 7-8 días sin tocar un libro.

Esta forma de organizarte será seguramente útil, pero podría también revelarse como un arma de doble filo para tu ansiedad en la preparación de los exámenes.

¿Qué pasa si al final de hacer los cálculos te das cuenta de que necesitarías al menos dos meses para llegar preparado al examen?

El día tiene 24 horas para todos y aunque puedas renunciar a las vacaciones, no creo que puedas renunciar a dormir o comer.

Tu única posibilidad en este caso es aprender en el menor tiempo posible como duplicar, triplicar o cuadruplicar tu velocidad en el estudio.

Si, por ejemplo, en lugar de 10 páginas en una hora aprendieses a estudiar 40, aquel examen que hoy te requiere dos meses para estar preparado te requeriría solo 2 semanas.

¿Existe de verdad un modo que te permite cuadruplicar la velocidad de tu estudio?

La respuesta es SI, y se llama Curso Genius.


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