Universidad canadiense explica por qué es fisiológico olvidar lo que estudias después de pocas horas. Te contamos cómo impedir que siga pasando y transformar tu memoria en una caja fuerte.

…Estudio pero me olvido de todo, ¿por qué?
…No me acuerdo de lo que estudié hace solo tres días
…Estudio y no me acuerdo de nada, no entiendo qué es lo que no funciona…
…No consigo memorizar lo que estudio

Son preguntas que antes o después todo estudiante se hace.

Sentir que la memoria es como un colador incapaz de recordar todo aquello que has estudiado con tanto esfuerzo es una sensación más que común. 

Solo el hecho de tener que repetir varias veces lo que estudias con la esperanza de pasar el examen no es agradable. 

Y cuanto más tiempo tienes entre el estudio y el examen aún peor.

Si estás estudiando una carrera sabes de lo que hablo: Te dan la fecha del examen. El primer día lo pasas organizando lo que tienes que estudiar. Pasas un rato preguntando a tus compañeros más expertos qué es lo que tienes que estudiar, esta vez no quieres que se te quede nada. Imprimes folios de apuntes de años anteriores y diapositivas hasta que finalmente estás listo para empezar. 

Empiezas a estudiar, luchando contra las mil distracciones que van apareciendo, pero el tiempo pasa demasiado rápido y sin saber cómo te encuentras otra vez el día antes del examen repitiendo una y otra vez cada página que ya habías estudiado y que en teoría ya te sabías. 

Cuando llegas al examen hay siempre ese momento en el que no sabes si volver a casa y tirar la toalla o si seguir adelante, y en ese momento llegan buenas noticias: el profesor no se encontraba bien y ¡no se hará el examen hasta la próxima semana!

Aprovechando que ya te lo sabes confías en estudiar el día antes y no perder tiempo ahora. Hasta que llega el día antes y cuando empiezas a repasar te das cuenta de que NO TE ACUERDAS DE NADA!

Mente en blanco. 

Todo el esfuerzo que habías hecho para recordar cada página antes del examen ha sido totalmente inútil. Intentas estudiar todo desde cero pero el tiempo es demasiado poco para todo lo que tienes que saber. 

Te presentas al examen confiando en que algo de todo lo que has leído el día antes se habrá quedado en tu cabeza. 

La pregunta a este punto es: ¿por qué cada vez aplazas un examen porque no te sientes suficientemente preparado, te olvidas de casi todo en pocos días? ¿Cómo es posible que tengas que volver a estudiar todo desde cero?

Esta es la razón por la cual te has olvidado de todo lo que has estudiado.

Creemos que todos los problemas derivan de la falta de memoria, pero la ciencia ha demostrado otra cosa. Te explicaré la razón científica por la cual tu mente parece un colador que no retiene lo que necesitas saber, te enseñaré qué puedes hacer para remediarlo.

Todo lo que hacemos, desde respirar a movernos hasta mantener constante la temperatura corporal consume energía. Toda la comida que comemos tiene como objetivo transformarse en energía, que después será usada para las diversas funciones de nuestro organismo. 

También recordar consume energía, recordar no es gratis, lo que es demasiado costoso o superficial nuestro cuerpo lo elimina. 

Si alguna vez has ido al gimnasio sabes que con el ejercicio físico es posible hacer crecer los músculos. Claro que si dejas de entrenar por demasiado tiempo los músculos perderán el volumen que habías conseguido. Este proceso se llama adaptación.

Cuando haces ejercicio tus músculos crecen porque los sometes a una fuerza más grande, este aumento también conlleva un gasto de energía. Justo porque los músculos grandes son costosos de mantener, cuando dejas de ir al gym el cuerpo percibe que no necesitas toda esa fuerza y disminuyen de tamaño, todo para ahorrar energía. 

Tu organismo no percibe que tener grandes pectorales o glúteos definidos sea prioritario respecto al ahorro de energía. 

Lo mismo ocurre con nuestra memoria y con la información que almacenamos en nuestro cerebro. Desde hace años la neurociencia estudia los mecanismos de la memoria. Ha descubierto  que nuestro cerebro está dotado de mecanismos que hacen olvidar la información, lo consigue eliminando o debilitando las conexiones entre las neuronas responsables del mantenimiento del recuerdo. 

El objetivo de nuestro cerebro es olvidar toda aquella información que sea inútil para hacer espacio a los nuevos recuerdos, pero sobretodo para ahorrar energía. 

Con ese objetivo la universidad de Toronto ha acuñado una nueva definición de memoria que no consiste en la capacidad de conservar el mayor número de información sino en la habilidad de olvidar las cosas superficiales. 

La pérdida de tus recuerdos es una cuestión de practicidad.

Tu cerebro no sabe que las cosas que memorizas para el examen las tendrás que recordar después de una semana o después de meses. Entonces, ¿cómo hacer para mantener el recuerdo activo?

Si tus recuerdos se desvanecen es porque hay algo que no funciona en tu manera de memorizar y consecuentemente en tu método de estudio. 

Leer y repetir no funciona

Leer y reescribir no funciona

Leer y subrayar no funciona

Todas estas formas de estudiar no funcionan. 

Puede ayudarte a comprender y tal vez al día siguiente recuerdes algo, pero después de un día o dos solo tendrás un vago recuerdo. Es como repetir constantemente un número de teléfono hasta que encuentras un papel donde escribirlo y depositarlo. Cuando dejas de repetirlo o te distraes, no lo recordarás unos segundos después.

En el estudio funciona de la misma manera, la memoria dura un poco más porque estamos hablando de conceptos y no de una serie de dígitos numéricos. Pero cuando dejas de leer y repetir la información se confunde y desaparecerá rápidamente.

¿Qué podrías hacer para entrenar tu mente para retener toda la información que necesitas durante largos períodos de tiempo?

Lo que necesitas es un método de almacenamiento de información para:

  • Memorizar lo que estudias de manera efectiva y rápida, llevando automáticamente la memoria a medio / largo plazo sin tener que repetir las mismas cosas 10.000 veces.
  • Recordar conceptos abstractos, como fórmulas, fechas, términos técnicos o idiomas y toda la información que normalmente desaparece inmediatamente después de leerla.
  • Estudiar muchas páginas y repasarlas rápidamente sin caer en “recuerdo bien las primeras páginas pero no recuerdo las últimas”.
  • Hacer los repasos en el momento adecuado para fijar el recuerdo de forma indefinida.
  • Y, lo más importante de todo, no sufrir cada vez que tus profesores te anuncian la fecha de un próximo examen. 

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