¿Estudias haciendo resúmenes? Existe otra forma para perder menos tiempo y tener mejores resultados.

Numerosas veces hemos hablado del obsoleto método de leer y repetir, pero poco nos hemos dedicado a hablar de otro de los enemigos que consigue que los estudiantes pierdan muchísimo tiempo en vano. Otro de los mitos que gobierna el mundo universitario son los resúmenes, o como preferimos llamarlo: la trampa del estudio.

Desde que la educación existe han reinado la repetición y los resúmenes como el método de estudio por excelencia, esparciéndose como el aceite generación tras generación.

Leer y repetir, según nos han contado, sirve para conseguir una sola cosa: aprender las cosas de memoria. Aunque no sea perfecto y tengas que invertir el triple de tiempo del que utilizarías normalmente.

La escuela, en primaria, no está tan mal, empiezas paso a paso como si fuera un juego pero luego llega el día en el que empiezan a lloverte contenidos, fechas, informaciones, datos y teorías y no encuentras otra solución más que empezar a aprendértelos de memoria, nadie te dijo que existía otra solución.

Pasas de ser un niño con un montón de ganas de jugar a estar sentado en frente de un libro repitiendo en voz alta todas las fases de la prehistoria. Si tienes un poco de suerte, cuando llegas a la ESO te encuentras con algún profesor iluminado que te dice que estudiar de memoria no tiene sentido y que tienes que entender los conceptos. Es un buen consejo, pero tampoco él te dijo cómo hacerlo. No tengo ninguna duda de que algunos estudiantes consigan superar el proceso desarrollando su capacidad de interpretar y elaborar lo que leen, pero son solo algunos.

Todo el proceso académico es así, solo cambia una cosa: tienes que estudiar cada vez más.

Se supone que en la escuelas y universidades se forman los adultos del mañana y para conseguirlo te mandan a hacer deberes y leer libros durante las vacaciones, y como prueba de que lo has hecho tienes que haber escrito un buen resumen. Empiezas a volverte un experto en resúmenes: resúmenes de un libro, resúmenes de los capítulos, resúmenes de los manuales, resumen de los resúmenes y resúmenes de la vida.

Cuando te das cuenta de que 100 páginas son demasiadas para aprenderlas de memoria, tienes solo una opción: resumir, y tengo que decir que es bastante inteligente teniendo en cuenta los pocos instrumentos que tienes a disposición.

El problema es que:

El resumen solo te sirve para disminuir la cantidad de información que tienes que aprender.

O sea, entre el libro y tu resumen no hay ninguna diferencia, solo has copiado algunos fragmentos que ya estaban en el texto, siguiendo un proceso como este:

  • Leer una cantidad de páginas que parecen no acabarse nunca
  • Subrayar mientras tu cerebro ya se ha ido al país de nunca jamás.
  • Escribir lo que has subrayado en otro folio sin apenas prestar atención.

El otro gran problema de hacer resúmenes es el tiempo.

Para escribir se necesita tiempo, y no precisamente poco, y no me refiero a escribir una novela, buenas ideas o filosofar, entiendo solo escribir y escribir, coger un bolígrafo y copiar todo lo que está escrito. Es cierto que tardas menos en escribir que en memorizar todo el libro y si no existiese otra alternativa te dejaría seguir adelante con tu estrategia, pero la hay.

Hasta ahora hemos entendido que los resúmenes:

  • No te ayudan a memorizar de forma inteligente, entendiendo aquello que lees y elaborando la información
  • Te hacen perder demasiado tiempo.

¿¿Hay alguna alternativa??

La única escapatoria parecen ser los mapas conceptuales, y este ya es un paso adelante, al menos para los que se conforman con mejorar solo un poco sus notas, pero también aquí encontramos algunos problemas. Para permitirte entenderlo mejor te muestro un ejemplo:

¿Dirías que es fácilmente memorizable?

Aunque el tema del que se trata esté bien diferenciado, el resto del mapa conceptual está lleno de flechas que van en todas las direcciones y de palabras, cuando lo cierto es que las palabras sueltas no son suficientes para explicar un concepto, para ayudar al hemisferio derecho encargado del pensamiento analítico, se necesitan de imágenes. Para explicarlo mejor citaré a Roger Sperry, premio Nobel de medicina, que descubrió que cada hemisferio tiene capacidades específicas y está dotado de actividad autónoma, afirmando que “tanto el hemisferio izquierdo como el derecho pueden ser activados simultáneamente en procesos mentales diferentes, llegando a crear interferencias entre sí al viajar en paralelo”.

Buscar ayuda de la parte más analítica con las imágenes, o sea, activando la parte izquierda del cerebro, es el mejor modo para conseguir que el proceso de memorización sea eficaz y duradero.

Los esquemas…

  • No parecen tener una conexión lógica
  • Son poco creativos, no activan el hemisferio izquierdo, es decir, el lado creativo del cerebro, lo único que garantiza realmente un recuerdo a largo plazo.

 

Pero el mayo problema de estos mapas es que no los puedes usar para tomar apuntes en clase, o sea que te hacen perder tanto tiempo como los resúmenes porque después de clase tienes que volver a leerlo todo desde casa y reescribirlo.

¿¿Nada sirve entonces??

La mejor elección para memorizar una gran cantidad de información siguiendo un proceso lógico y conectivo es usar los mapas mentales, un instrumento innovador del cual todavía se ha escuchado poco.

Los mapas mentales son el único instrumento que

  • Te permite tomar apuntes mientras que el profesor habla, sin malgastar tiempo inútilmente en casa reescribiendo decenas de páginas.
  • Gracias al uso de pequeños dibujos activamos los hemisferios, consiguiendo un recuerdo a largo plazo.
  • Es fácil ver la secuencia lógica que siguen.

¿Cómo se hace un mapa mental?

Como ves, todo el contenido necesario para comprender y afrontar un argumento está disponible en una sola página que sigue una estructura y un orden perceptible, sin darte la sensación de caos o de desorden que dan los apuntes o los mapas conceptuales.

Los resultados serían:

  • Ahorrar tiempo, puedes despedirte de copiar y de escribir.
  • Memorizar rápidamente más información
  • Mejorar tus resultados escolares (o también laborales) sin privarte de salir con tus amigos porque sabes que los dieces continuarán lloviendo sobre tu tejado.

Los mapas mentales son ciertamente una herramienta fundamental, pero no lo son todo, haz click aquí (www.cursogenius.es/curso) y descubre otros instrumentos que todo estudiante debería conocer y dominar para no desperdiciar los mejores años de su vida entre los libros.

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