Cómo estudiar si no tienes ganas

Cómo estudiar sin tener ganas

EL MÉTODO MILAGROSO PARA ENCONTRAR LAS GANAS DE ESTUDIAR EN 60 SEGUNDOS

(INCLUSO CUANDO TODO PARECE PERDIDO)

Las ganas de estudiar parecen de esas cosas inventadas, como Fujur de La Historia Interminable. Una de esas cosas que no puede existir y que nadie la inventará.

“La cabeza inclinada sobre los libros. Sentado durante horas en esa silla incómoda para leer y volver a leer esas cosas aburridas. Leer mil veces y luego repetir en voz alta y descubrir, sin embargo, que ciertos detalles me los he perdido, con la ansiedad de tener que recordar todo porque de lo que escribo puede depender pasar de curso o aprobar el examen.” 

Seamos sinceros, ¿de qué me sirve estudiar ingeniería eléctrica? ¿Qué narices me importa a mi Kant y Hegel? Nunca voy a recibir una oferta de trabajo gracias a mi amplio conocimiento en la Divina Comedia. 

Esta es la descripción absurda de lo que piensa un estudiante vago. De hecho, las pocas de ganas de estudiar derivan de muchos factores:

. No entiendo para qué sirve estudiar esto

  • Leer y repetir mil veces las mismas cosas es frustrante
  • Tengo cosas mucho más divertidas que hacer
  • Aunque estudie, nunca saco más de un 5

Estas son las principales razones por las que las ganas de estudiar a menudo están ausentes. Hay, sin embargo, soluciones fácilmente adoptables que pueden aumentar rápidamente las ganas de estudiar. Son las siguientes:

Elige un objetivo que te motive

Las metas mediocres no motivan a nadie. Prepararse para un examen en 30 días es un objetivo común. ¿Sabes realmente lo que motiva? ¡Prepararlo en tres días!

Si tuvieses una meta de este tipo, no perderías tiempo con pensamientos improductivos. ¡Tendrías fuego en tus ojos! Podrías pensar que después de preparar el examen, dispones de 27 días para hacer lo que quieras. Podrías pensar ser el mejor y tener una capacidad fuera de lo normal.

En resumen, ¡¡¡estos son pensamientos poderosos que vienen de una meta súper motivante!!!

Paso 1: ¡Elige un objetivo definido, factible y muy motivador! 

Encuentra tus motivaciones más profundas (¡y ten un pensamiento constante!)

La motivación no es un elemento que puede pasar a un segundo plano. Si no tienes una buena razón para hacer algo, ¡no lo hagas! Pero de esto ya te habrás dado cuenta…

Pero ten cuidado con tus motivaciones en el estudio: querer aprobar el examen de ingeniería eléctrica con una buena nota porque quieres graduarte a tiempo, no siempre es una buena motivación. Es superficial poner el foco en el examen.

Si, sin embargo, entiendes que gracias a la preparación de este examen, podrías ser capaz de diseñar los sistemas de transporte de una ciudad entera ( y quieres ser ingeniero), podrías estar mucho más motivado e interesado.

Si quisieras aprobar anatomía porque es un examen difícil y quieres deshacerte de él, tu motivación será de un 30 %. Si sin embargo quieres estudiar bien anatomía porque esto te permitirá salvar vidas humanas, tu motivación será un 100%. ¿Entiendes la diferencia?

Paso 2:  Antes de cada sesión de estudio, piensa durante 10 segundos en el motivo por el cuál lo estás haciendo. 

Elimina las distracciones y concéntrate

Si estás 4 horas para estudiar 40 páginas, tus ganas no estarán por las nubes. Si en 40 minutos eres capaz de estudiar 40 páginas, tu percepción del estudio cambiará radicalmente. ¡No tendrás tiempo de aburrirte!

Cada 25 minutos de intenso trabajo puedes tomarte 5/10 minutos de descanso para responder mensajes, beber un poco de agua o comer fruta. A continuación, empiezas de nuevo con otra sesión de 25 minutos. El objetivo es llevar tu productividad al máximo durante un tiempo no demasiado largo. De esta manera, ¡usarás todos tus recursos al máximo!

Paso 3: apagas el teléfono, no miras Facebook, y te quitas tu SmartWatch. Aíslate en tu mundo durante 25 minutos de trabajo intenso. 

Deja de repetir una y mil veces las mismas cosas y empieza a usar las técnicas de estudio válidas

Los 3 primeros pasos te darán grandes resultados en el estudio, pero es evidente que lo que hará la diferencia, será optimizar tu método de aprendizaje.

Leer y releer, repetir en voz alta o volver a escribir, son cosas tan divertidas como tener una mosca en el ojo. Son métodos viejos, obsoletos e ineficaces. No hay que ser muy listo para entenderlo: incluso tu película favorita, después de verla 10 veces seguidas, te aburre. Tu mente hace lo mismo y después de pocos minutos… cambia de canal, ¡se distrae! Si usas estos métodos sabrás bien que las ganas de estudiar son un espejismo lejano.

Hay muchas más técnicas de estudio evolucionadas, que no consisten en la repetición. Mapas mentales, lectura rápida, mnemotécnicas, método de loci de Cicerón, son todo técnicas conocidas hace años y utilizadas con éxito por millones de personas en todo el mundo.

Si aún no conoces estas técnicas, descúbrelas en el curso Genius, el más completo de Europa, que las trata de manera exhaustiva y te ayuda a aplicarlas en tu estudio. Optimizarás tu método de aprendizaje en 360º y estudiar te resultará más fácil, rápido y agradable. Cuando algo es fácil, lo haces de buena gana.

Paso 4: Actualiza tu método de estudio (puedes registrarte para obtener una presentación gratuita del curso Genius a través de este enlace) y aprende sobre el mundo del aprendizaje avanzado. 

Hace veinte años se decía que las ganas las traes de casa y en parte es cierto. También es cierto que hay cosas que no queremos hacer en la vida. En esos momentos, debemos ser buenos buscando sistemas que nos permitan actuar con gran eficacia.

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  1. Khaoula enero 2, 2019

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